Diana Millán

La primera fase de mi residencia artística en FOIE comenzó con un primer acercamiento al circuito cultural de la ciudad. Se hizo una labor por el entendimiento del tejido de las distintas instituciones, espacios, y actividades culturales, que se ofertaron durante ese momento, además de una revisión de la situación urbanística y el plan de turismo que apuesta la actual alcaldía de la
ciudad.

Primero, visitamos el Museo del Realismo Español Contemporáneo. El paseo y recorrido previo hasta el museo, nos hizo tomar consciencia del valor de la elección de la localización. Una zona portuaria, cercana al enclave de los cruceros. Este museo, según el director de comunicación del Grupo Cosentino, Santiago Alfonso Rodriguez, no tiene mayor pretensión que la de «elevar la calidad cultural en Almería a través de unos pintores realistas madrileños”. Esta postura “poco
pretenciosa” nos habla de un pensamiento que da por sentado que la pobreza de Almería hace inexistente a la cultura. Asocia la cultura con riqueza y con grandes ciudades, algo que desde hace muchos años en la Historia del Arte intentan modificar. Las prácticas artísticas como la del aclamado colectivo indonesio Ruangrupa, directores de la Documenta 15 de Kassel, ponen en cuestionamiento la materialidad que puede cobrar el arte en sus relaciones con el mercado y las
instituciones.


Más tarde, junto al recibimiento y la atención de los trabajadores y Matilde Sánchez, presidenta de la Fundación Manuel Falces, nos adentramos en el Centro Andaluz de Fotografía. Pude consultar la obra del artista almeriense Jorge Rueda, cuya obra tuvo un gran calado en la historia de la democracia española. Sin embargo, su caso tiene una peculiaridad; el mismo pidió que quemaran su obra para que no quedara, tras su muerte, en las manos de las alimañas carroñeras
que le acosaron en vida. Matilde Sánchez pudo contarme sobre sus vivencias junto a Jorge Rueda, José Ángel Valente, Manuel Falces, artistas que apoyaron activamente esta ciudad, y conocer el CAF de su mano. Los trabajadores me pudieron dar acceso a importantes documentos e indicaciones del material disponible en el centro.

Matilde Sánchez y Diana Millán visitando la obra de Jorge Rueda en el CAF

Por otro lado, me recibió con hospitalidad el gran Paco Cañizares, con quien pudimos conversar sobre muchas anécdotas de la época de la transición española junto a su amiga periodista Carmen K. Fue clave entender qué significaba hacer arte en aquél momento, cómo fueron sus relaciones con grandes artistas como Ocaña, y cómo percibe actualmente la realidad en Almería.

Durante unos días, tuvimos la suerte de sumergirnos en actividades de “DIGO! Fest”, un festival organizado por la Universidad de Almería y La Oficina con el fin de celebrar la diversidad y las disidencias de género con un enfoque canalla, cultural y festivalero para apoyar la comunidad LGTBIQ+.
Este recorrido, me permitió introducirme en el contexto de la ciudad y ubicar mi investigación artística en el paisaje. FOIE incentivó que como artista ajena al territorio, pudiera llevar a cabo una práctica artística específica al lugar y respetuosa con toda la red cultural. El acercamiento que he tenido de Almería a través de FOIE es esencial para entender la complejidad que vive actualmente la ciudad y atender cómo el arte puede intervenir en las urgencias de este presente.
Durante la residencia, se me ha dotado de un gran material desde el cual continuar con mi investigación procesual centrada en mi tesis doctoral y como docente en el grado de Historia del Arte.